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domingo, 25 de octubre de 2009

Superhéroes del empate


Por Nicolás Besimenko/CRÓNICA

El muñeco Gallardo abusó de su pegada en un tiro libre genial (sí, como en la Bombonera) y mandó al entretiempo 1-0 arriba River, que tuvo un penal pero Abbondanzieri se lo tapó a Ortega. Pero en el segundo tiempo Laverni expulsó a Villagra por doble amarilla y a Cáceres por agresión, Boca levantó su nivel y Riquelme le sirvió un taco exquisito a Palermo (también le convirtió en La Boca) para empardar. Fue 1 a 1 y la figura fue Vega, que nuevamente se atajó todo. Los de Basile desperdiciaron la chance de quedar a 3 de la punta, aunque estiraron a 4 los partidos sin perder. River mostró actitud y convicción pero le faltó audacia para ganarlo.

El equipo de Leonardo Astrada sorprendió a todos en el primer tiempo con un arranque agresivo que dejó en claro su planteo: apuesta ofensiva, velocidad en los últimos metros y mucha concentración. Gustavo Cabral y Nicolás Sánchez se mostraron firmes y no tuvieron problemas para controlar a Nicolás Gaitán y Martín Palermo. Matías Almeyda fue fundamental en la contención para darle libertad a los carrileros Matías Abelairas y Nicolás Domingo. Promediando el primer capitulo Laverni cobró penal de Monzón sobre Buonanotte (que se la llevó con el codo), lo ejecutó Ortega muy anunciado y Abbondanzieri voló para evitar el primero de la tarde. Pero River no se bajoneó, mostró carácter (una cualidad que se destaca desde la llegada de Astrada) y consiguió el 1-0 tras un tiro libre perfecto del Muñeco Gallardo, que la metió en los dos superclásicos del año. Gracias a la inteligencia de el ex-Mónaco, el local terminó la primera parte mucho mejor que Boca. 

En el segundo capitulo la historia fue otra. Palermo se sacó el protector de su cara y empezó a participar más del juego, Riquelme agarró la pelota y organizó la remontada de Boca junto a Gaitán que se lo vio enchufadísimo. Cristián Villagra lo revoleo al punta de Boca y el árbitro le mostró la segunda amarilla, pero antes de que se acomode River, Julio Cáceres reaccionó ante un manotazo de atrás de Ortega, se lo devolvió sin tanta violencia y el Burrito se revolcó como si le hubiesen disparado. Roja directa y 10 contra 10. 

Boca fue por el empate y lo logró. Riquelme le metió un taco bárbaro a Palermo, que le dio de zurda en la puerta del área para que entre la bocha bien pegada junto al palo, ante la volada inútil de Vega. Luego del empate todo fue más medido, Astrada decidió tomar mayores recaudos y sacó a Gallardo y Ortega para cerrar el empate. Basile buscó el triunfo pero su equipo careció de profundidad, Riquelme se quedó sin resto y Gaitán peleó solo hasta el final del partido.

El 1 a 1 le fue el resultado que más se ajustó al trámite del partido, porque River fue superior en el PT y pudo hacer alguno más, pero en los segundos 45 minutos Boca tomó la iniciativa, utilizó mejor la pelota y buscó algo más que un punto, arrinconó a River que terminó jugando de contra y valorando el empate ante la posibilidad de quedarse con las manos vacías. Pasó otro Superclásico, otra parda, y otra vez Gallardo y Palermo se vistieron de superhéroes del empate. 

viernes, 22 de mayo de 2009

Con vaselina, despacito, despacito

Muchos responsables, mucho ego, mucha soberbia, mucho público, mucha angustia, muchos reproches y las manos vacías. Defensor Sporting ganó en la mismísima Bombonera, dio el batacazo del año y se llevo la clasificación a Cuartos de final de la Copa Libertadores. Justamente por éste certamen, el local no perdía en su cancha desde el 1-0 con Paysandú en 2003. De todas formas, ésa Copa la ganó. Ésta, ya no.

El local mostró un esquema defensivo muy prolijo, sufrió poco, hizo el gol que necesitaba, en pocas palabras fue efectivo. El gol de De Souza en el PT dejó pasmados a los aficionados Xeneizes, que de igual forma intuyeron una nueva noche difícil de Copa, pero con un buen final. Error. Boca nunca logró torcer al guardavalla SIlva, careció de ideas para llegar con peligro porque Riquelme no tomó la posta, como lo pedía el partido. Los ya clásicos cambios apresurados de Ischia no hicieron más que generar desesperación y desconcierto en el equipo y también en sus hinchas.

El final del partido marcó la primera eliminación de Boca en Octavos de final, contando desde el 2000 hasta aquí. Y también comenzó el pase de facturas para gran parte de los que protagonizaron este fracaso. Uno de los más señalados a la hora de buscar culpables fue el presidente Jorge Ameal, que contrato a Carlos Bianchi por una suma por demás inusual y exagerada para un mánager en la Argentina. A la tremenda inversión económica se le sumó la presión que ejerció el ex entrenador de Vélez sobre Ischia, dado que ante cualquier tropezón del "Pelado" se especulaba con la posible sucesión de Bianchi. Sería injusto caerle a Riquelme en estos momentos si se toma en cuenta que desde su vuelta a fines de 2007 logró una Libertadores, una Recopa y un Apertura.

Desde la prensa se habló masivamente de el final de un ciclo, aduciendo falta de motivación, desgaste físico y disputas internas entre los más grandes y con más experiencia en el club (Palermo, Palacio, Riquelme, Ibarra, Morel Rodríguez, Battaglia, Abbondanzieri, Vargas). Puede que la dirigencia piense en un recambio para los próximos seis meses, pero es inoportuno de parte de los medios vaticinar semejante quiebre en la plantilla de el club más exitoso de América en la última década. No van a escasear los análisis, las reflexiones, los balances, pero lo cierto es que la Copa perdió a uno de sus grandes protagonistas. O Boca perdió la Copa.

Riquelme triste, Ischia mira...